¿Existen diferentes maneras de aprender?
¿Entonces, existen diferentes maneras de aprender?
A quienes nos desenvolvemos en el contexto educativo, esta pregunta podría resultar un tanto capciosa. Cada día, interactúo con aproximadamente 200 estudiantes en diferentes grupos y niveles académicos, así que puedo asegurar de manera indiscutible que los materiales y herramientas de aprendizaje que prefiere un niño de 12 años no suelen ser tan complejos y “serios” como los que demanda un joven de 16 que está a punto de culminar su formación escolar y se proyecta a ingresar a una universidad.
Los docentes, sin
lugar a dudas, enfocamos en nuestra planeación las necesidades según el nivel
de formación y las competencias que deberían alcanzar los estudiantes. Por eso notamos, que incluso en un mismo
grupo, cada niño tiene particularidades que demandan ser atendidas a la hora de
orientarlos en un proceso de aprendizaje. A pesar de contar con sistemas
educativos homogéneos, que pretenden tratar a todos los chicos por igual, es en
el aula de clases, que el docente afronta la realidad de cada joven e intenta
llevarlo a desarrollar su propio potencial de acuerdo a los recursos y
capacidades con que este cuenta.
Así que, sí existen diferentes estilos de aprendizaje y la
manera en que atendemos a ello, determina en gran medida el éxito o fracaso de
nuestro ejercicio como docentes y nuestra formación como estudiantes.
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